Morelia, Michoacán/Alfredo Soria/ACG

Un ramo de cempasúchil al borde del libramiento, unas flores sobre la cantera del Jardín de las Rosas y una cruz pequeña junto a un poste. Este Día de Muertos, el recuerdo también tiene lugar en las calles de Morelia, donde cruces de distintos tamaños conservan nombres y fechas a unos pasos del tránsito cotidiano. Algunas tienen flores; otras muestran pintura desprendida, óxido y basura alrededor.

Estas marcas forman parte de una práctica de memoria documentada en México. La investigadora Renée de la Torre, del CIESAS Occidente, explica que familiares y amistades suelen colocar cruces en sitios donde ocurrió una muerte accidental o trágica para recordar a la persona y lo sucedido. También se conocen como cenotafios: memoriales sin restos humanos que ofrecen un espacio para recordar y vivir el duelo.

En el Jardín de las Rosas, una cruz sujeta a la reja lleva la inscripción “Alex, 1963-2017”; a sus pies hay flores de cempasúchil, cerca de las mesas de los cafés y del paso de visitantes. En otros puntos aparecen pequeños altares, ramos envueltos en plástico y una cruz verde con flores en su recipiente. El cuidado visible cambia de un sitio a otro: algunas estructuras conservan adornos, mientras otras permanecen sin flores y con señales de deterioro.

En las calles también hay bicicletas blancas, colocadas en memoria de ciclistas que murieron en hechos de tránsito. Además del homenaje, representan una exigencia de respeto y seguridad para quienes se desplazan en bicicleta.